En un entorno empresarial cada vez más distribuido, con trabajo remoto, cloud y aplicaciones SaaS, la seguridad de acceso remoto se ha convertido en un pilar estratégico. La VPN tradicional, durante décadas el estándar para conexiones seguras, enfrenta limitaciones estructurales frente al modelo Zero Trust, especialmente a través de ZTNA (Zero Trust Network Access).
Esta comparación no es solo técnica: impacta directamente en la reducción de riesgos, la experiencia del usuario y los costes operativos.
Limitaciones del modelo VPN
La VPN crea un túnel cifrado que, una vez autenticado el usuario, concede acceso amplio a la red corporativa. Este modelo de “confía y verifica una sola vez” genera un perímetro implícito que se ha vuelto obsoleto por diversos factores:
- Superficie de ataque amplia: un compromiso de credenciales (phishing o robo) permite movimiento lateral por toda la red.
- Visibilidad limitada: el tráfico se redirige a menudo al datacenter, generando latencia y cuellos de botella.
- Vulnerabilidades crecientes: en 2023 se reportaron 133 vulnerabilidades en VPN (un 43 % más que en 2022), y el 56 % de las organizaciones sufrieron al menos un incidente relacionado con VPN en el último año. VPNs y firewalls representan el 58 % de los vectores en incidentes de ransomware.
- Escalabilidad limitada: añadir usuarios o ubicaciones requiere hardware o configuraciones complejas.
Durante la pandemia, muchas empresas escalaron VPN rápidamente. El resultado fue congestión, caídas de rendimiento y brechas de seguridad. En un caso documentado de exposición masiva, una VPN mal configurada contribuyó a la filtración de datos sensibles, con costes de brecha que superan los millones de dólares.
Qué propone el modelo Zero Trust
Zero Trust opera bajo el principio de “nunca confíes, verifica siempre”. Cada solicitud de acceso se evalúa en tiempo real según la identidad del usuario, la postura del dispositivo, el contexto (ubicación, hora o comportamiento) y la sensibilidad de la aplicación.
El acceso es granular, limitado a aplicaciones específicas, y se verifica de forma continua.
Beneficios de Zero Trust
- Reducción de la superficie de ataque
Las aplicaciones permanecen invisibles desde internet. Si se compromete una cuenta, el atacante solo accede a los recursos autorizados, no a toda la red. Esto limita el movimiento lateral y reduce el impacto de brechas. Organizaciones con Zero Trust ahorran, de media, 1,76 millones de dólares por brecha en comparación con enfoques tradicionales (según IBM Cost of a Data Breach). - Mejor experiencia de usuario y productividad
El acceso es directo a las aplicaciones, sin necesidad de introducir credenciales repetidamente, y con agentes que funcionan en segundo plano. Los usuarios reportan menor complejidad. En implementaciones reales, se observa hasta un 40 % de mejora en satisfacción y una reducción del 50 % en tickets de soporte relacionados con conexiones. - Visibilidad y respuesta en tiempo real
El monitoreo continuo permite detectar anomalías (por ejemplo, un dispositivo comprometido) y revocar el acceso de forma inmediata, algo que no es posible en una VPN tradicional. - Escalabilidad y ahorro de costes
Los modelos cloud escalan sin necesidad de hardware adicional. Estudios de Forrester muestran un ROI del 246 % en tres años, con retorno en menos de seis meses, gracias a la eliminación de herramientas legacy, menor mantenimiento y reducción del riesgo. Otros análisis indican un 92 % de ROI en tres años y una reducción del 31 % en costes de seguridad a largo plazo.
Casos de uso
Empresa de servicios financieros con 5.000 empleados remotos
Desde Babel ayudamos a una empresa de servicios financieros, con aproximadamente 5.000 empleados remotos, a migrar de VPN a ZTNA para acceder a sistemas core y aplicaciones SaaS. Los resultados fueron:
- Reducción del 70 % en incidentes de seguridad relacionados con acceso remoto.
- 85 % menos costes de mantenimiento de VPN.
- Onboarding de nuevos usuarios y aplicaciones un 60 % más rápido.
- Acceso seguro para terceros (proveedores) sin exponer la red.
Los empleados acceden directamente a su CRM o plataforma de trading desde cualquier ubicación, con verificación continua basada en MFA contextual y postura del dispositivo, sin notar diferencias de rendimiento respecto al trabajo en oficina.
Fabricante industrial con entornos IT y OT
En este caso se mantuvo la VPN para ciertos sistemas legacy aislados, mientras se implementó ZTNA para accesos cloud y administrativos. Esto permitió controlar el acceso de proveedores mediante políticas granulares, limitadas a aplicaciones concretas y en horarios definidos, reduciendo riesgos de sabotaje o fuga de información.
Cuando tiene sentido la transición
Tiene sentido migrar a Zero Trust cuando:
- La fuerza laboral es híbrida o remota (más del 30 % de los usuarios).
- Se utilizan múltiples entornos cloud, SaaS o aplicaciones distribuidas.
- Se gestionan datos sensibles o se está sujeto a regulaciones estrictas (GDPR, PCI-DSS, etc.).
- Se busca reducir costes operativos y mejorar la agilidad.
- Existen brechas frecuentes o preocupación por ransomware asociado a VPN.
Gartner preveía que para 2025 más del 70 % de los nuevos despliegues de acceso remoto serían ZTNA, frente a menos del 10 % en 2021.
Cuando no es prioritario:
- La organización es pequeña, con pocos usuarios remotos y una red simple o totalmente on-premise.
- Existen aplicaciones legacy muy antiguas no compatibles con ZTNA.
- El presupuesto es extremadamente limitado a corto plazo.
En estos casos, es viable adoptar un enfoque híbrido, manteniendo VPN para sistemas legacy y utilizando ZTNA para nuevos entornos, con una transición progresiva. La cuestión no es si migrar, sino cuándo y cómo hacerlo de forma controlada, para maximizar los beneficios tanto para la empresa como para sus usuarios.