03/02/2026
Entrevista a Maricé Sánchez-Macián, Director of the AI Adoption Plan en Vithas.
La transformación del sector sanitario ya no consiste únicamente en incorporar tecnología, sino en redefinir cómo se cuida a las personas a través de ella. La inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes están empezando a impactar de forma profunda en la asistencia clínica, optimizando procesos y mejorando la calidad del servicio, pero siempre con un objetivo claro: poner al paciente en el centro. La innovación solo tiene sentido cuando refuerza la calidad asistencial y facilita el trabajo de los profesionales.
Este cambio exige una adopción responsable de la tecnología. La IA permite agilizar tareas administrativas, mejorar la gestión de citas o apoyar la toma de decisiones clínicas, pero requiere marcos sólidos de gobernanza, seguridad y supervisión humana. La ética, la ciberseguridad y el cumplimiento normativo se convierten en pilares fundamentales para garantizar que la tecnología actúe como un aliado y no como un riesgo, especialmente en un entorno tan sensible como el de la salud.
Al mismo tiempo, la innovación tecnológica implica una transformación cultural profunda. No se trata solo de implantar herramientas, sino de formar y capacitar a los equipos, gestionar el cambio y fomentar una cultura del dato sólida. La calidad de la información, la homogeneización de sistemas y la creación de entornos seguros de datos son elementos clave para que la inteligencia artificial genere valor real y resultados fiables.
El futuro de la sanidad será más humano y sostenible. La tecnología permitirá liberar tiempo, reducir fricciones y mejorar la eficiencia, pero su verdadero impacto residirá en cómo se utilice para reforzar el trato cercano, garantizar la equidad y no dejar a nadie atrás. Integrar la innovación con una visión ética y centrada en las personas será la clave para construir un modelo sanitario preparado para los retos del mañana.

